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CONVERSANDO EN TIEMPOS DE COVID-19

Autor:

Ing. Juan Carlos Meneses Salvador

Magister en Comercio Exterior con Mención en Gestión Tributaria Aduanera. Universidad Tecnológica Empresarial de Guayaquil.

Docente del Instituto Superior Tecnológico Luis Arboleda Martínez

 

 

Que nada en este mundo volverá a ser lo mismo, que el planeta Tierra se ha recuperado porque los niveles de contaminación han disminuido, que el virus se originó en un laboratorio en China (situación que es materia de discusión en la comunidad científica), que cuándo se aplanará la curva, que la tendencia actual de sostenibilidad apuntan a los huertos familiares. Son sólo una pequeña parte de las continuas afirmaciones e interrogantes que se plantean en la sociedad por estos días.

Lo profuso de la información sobre el Coronavirus o COVID-19, como lo denominó la Organización Mundial de la Salud desde el 11 de febrero de 2020, nos mantiene agobiados, y mucho tiene que ver en esto las consecuencias mortales que acarrea este virus. Al respecto, las tendencias de búsqueda de información en Google (Google Trend, 2020) evidencian un aumento progresivo de las consultas de estos términos a nivel mundial. Sobre las tendencias y la denominación al COVID-19, De la Serna (2020) en su reciente obra Aspectos psicológicos del COVID-19, manifiesta además que se le ha denominado nuevo coronavirus 2019 (n-CoV), “virus de China”, o “virus de Wuhan”.

Pero más allá de las denominaciones que tenga la pandemia, absortos somos testigos de lo cruel de las circunstancias y el drama atroz que ha embargado a las personas y familias que han visto de cerca semejante desgracia. En medio de tanto suplicio, se destaca la labor del personal médico que desde los hospitales y demás centros de atención, brindan con elevado altruismo su vocación y experticia en favor de los afectados. Tambien somos testigos de cómo la pandemia ha incidido negativamente en actividades productivas, comerciales, sociales, culturales, deportivas y en muchos sectores (público y privados) de la economía del país. Las restricciones y el confinamiento generalizado en nuestras sociedades, ha ocasionado que la economía de los países del mundo esté atravesando por una dura crisis, donde observamos a los oferentes, en su gran mayoría y de manera inevitable industrias con capacidad instalada ociosa, y en la otra orilla los consumidores con un poder de demanda muy reducido. El mercado del petróleo es un ejemplo de la significativa caída de la demanda como consecuencia de las restricciones adoptadas a nivel mundial para enfrentar al COVID-19.

El riesgo al contagio dejó de ser una noticia lejana que provenía desde China o España, en consecuencia, la crisis sanitaria pasó a ser nuestra mayor preocupación como país. La carga psicológica en nuestras vidas a causa de la pandemia afecta a una sociedad que hoy por hoy se debate entre la crisis sanitaria y la crisis económica, es en medio de este andarivel sobre el cual se toman las decisiones que circundan al ser humano en la actualidad. Esta crisis nos ha desbordado como sociedad, y se evidencia cuando sale a relucir lo positivo y negativo de las personas. Hay, quienes en estos duros momentos han delinquido afectando recursos que bien se pudieron destinar en sobrellevar la crisis sanitaria; y en el otro extremo quienes de manera solidaria han apoyado a los que más lo necesitan.

Entre tantas conversaciones que vienen y van, existen varias que deben llamarnos profundamente a la reflexión. Cito a continuación las siguientes: 1) cuán felices éramos y no lo valoramos; y, 2) tenía que sucedernos esto para mejorar como sociedad. Cuando lo escucho, me pregunto: ¿es que acaso la felicidad llegó a su fin?, ¿no valoramos nuestra vida antes del COVID-19?, ¿vemos mejor comportamiento en la sociedad actual producto de la pandemia?, ¿no es acaso la educación la que aporta sustancialmente al desarrollo de un país?

De preguntas y respuestas o preguntas sin respuestas estamos invadidos hoy. Pero definitivamente la respuesta a la última pregunta es un sí rotundo, en ese sentido quienes empleen todos sus esfuerzos en la educación andarán por el camino correcto. Como lo dijo Antonio Escohotado, académico español: “un país no es rico porque tenga diamantes y petróleo, un país es rico porque tiene educación. Educación significa que, aunque pueda robar no robas, educación significa que, al pasar por la calle la acera es estrecha, te bajas y dices disculpe. En definitiva, la riqueza es conocimiento, y sobre todo el conocimiento que le permite un respeto ilimitado por los demás”.

Bibliografía.

De la Serna, J. M. (2020). Aspectos Psicológicos del COVID-19. Tektime.
Google Trend. (2020). Google Trend. Obtenido de Google Trend: https://trends.google.com/

 

 

TALKING DURING COVID –19 TIME

“Nothing in this world will be the same again”, “The Earth has recovered itself because pollution levels have declined”, “The virus was created in a laboratory in China” (A situation that is a matter of discussion in the scientific community), “When will the curve flatten?”, “The current trend of sustainability points to homemade orchards”. They are only a small part of the ongoing claims and questions that arise in our society these days.
The information on Coronavirus or COVID-19, as the World Health Organization called it since February 11, 2020, keeps us overwhelmed, and much has to do with the virus deadly consequences. In regard to, Google (Google Trends 2020) shows a global and progressive increase in searches of these terms. The latest trends and the name of COVID-19, De la Serna (2020) in his recent work Psychological Aspects of COVID-19, he further states that it has been called new coronavirus 2019 (n-CoV), "China virus", or "Wuhan virus".
Beyond all the names the pandemic has been given, we are witnesses of the cruel circumstances, the atrocious drama and misfortune people and families have faced recently. In the middle of adversity, the assistance given by medical professionals in health centers, their vocation and expertise in favor of the affected ones has been emphasized with high altruism. We are also witnesses of the negative impact the pandemic has had on the industrial, manufacturing, social, cultural, sports, and many other sectors (Public and private) of the country’s economy. Restrictions and an extended lockdown have caused a severe crisis in the economy of several countries where we observe the offerors and industries with an ineffective capacity installed, and on the other side consumers with a very low demand power. The oil market is an example of a significant drop in the demand as a result of global restrictions to confront COVID-19.
The risk of infection is no longer a piece of distant news, it has been claimed that it came from China or Spain, consequently, the health crisis became our biggest concern as a country. The psychological anxiety in our lives due to the pandemic affects a society that is debating between the health and the economic crisis, as a consequence, individuals make decisions in the middle of this difficulty. This crisis has overwhelmed us as a society, and the positive and negative aspects of people have come to light. Some people have carried out illegal activities in these difficult moments, affecting resources that could have been used to overcome the health crisis; and others, with a spirit of solidarity, have supported people who need the most.

Among different conversations that come and go, there are several that should lead us on deeper reflection. I give the following as examples: 1) how happy we were and we did not value it; and, 2) this happened to us to become a better society. When I listen to these, I wonder: Did happiness come to an end? Didn’t we value our lives before COVID-19? Do we see better behavior in today's society as a result of the pandemic? Does education contribute substantially to the development of a country?
We are invaded by questions and answers or questions without answers nowadays. But the answer to the last question is a strong “yes”, in that sense, those who use all their efforts in education will be on the right path. As Antonio Escohotado, a Spanish scholar said: “A country is not rich because it has diamonds and oil, a country is rich because it has education. Education means that when I can steal, I don't steal, education means that when you walk down the street and the sidewalk is narrow, you step out and say “excuse me”. In short, wealth is knowledge, and above all, knowledge allows you unlimited respect for others”.

Bibliography.

De la Serna, J. M. (2020). Aspectos Psicológicos del COVID-19. Tektime.
Google Trend. (2020). Google Trend. Obtenido de Google Trend: https://trends.google.com/

 

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